Expedición al Origen

Por: Elizabeth Campos.

Viajar implica imaginar para explorar, desde que evocas el pensamiento del lugar porque es en ese instante cuando descubres y aprendes. Hay lugares que a lo largo del tiempo siguen estando vivos en la historia y en la vida del ser humano. Es por tal razón que se hace necesario viajar a estos escenarios que despiertan la imaginación con el objetivo nato de responder muchas preguntas, para reencontrarse y hallar respuestas a interrogantes constantes del ser humano en búsqueda de un origen.

Esta visión la comparto con lo que expresa el autor Jordi Serrallonga en el libro “Regreso a Galápagos” el cual recalca la importancia de entender el significado que tiene la reunión del hombre con el entorno que guarda rastros que nos llevan a encontrarnos con un origen. Es por esto que, estos lugares son referentes históricos y de muchos estudios para encontrar respuestas del cambio que tienen las especies en el proceso evolutivo. Es así, como el lugar nos sirve de máquina del tiempo para adentrarnos dentro del ser.

El deseo de encontrar cosas nuevas hace que como seres humanos tengamos diferentes visiones del mundo que nos rodea. Por esta razón, desde que somos niños queremos explorar lo que encontramos en el planeta que vivimos. Esto es a lo que llamo fascinación por aprender y conocer cada vez más acerca del origen de nuestra existencia, algo que me lleva a reflexionar sobre lo leído en la obra de Serrallonga, pues en el recorrido que pude hacer en este viaje imaginado a las Galápagos, en donde al leer cada página conocí la experiencia del viaje a las Encantadas como se les suele llamar a las islas Galápagos. Es preciso afirmar que el viaje se vuelve mucho más interesante cuando ya tienes referentes anteriores documentados como lo hizo el autor al querer emprender un viaje con referentes que tuvo a partir de la práctica de Darwin.

El viaje que se presenta en este libro es aquel que nos invita a descubrir constantemente cosas nuevas, aquel que nos muestra la posibilidad de afirmar o rechazar la documentación previa. Asimismo, narra la posibilidad de lanzarnos a realizar una expedición que nos lleve al conocimiento, sin perder la curiosidad, la importancia de los detalles y sin dejar de tener una mirada diferente de muchos referentes de los que ya se han hablado antes. Al emprender el viaje a estas Islas como una experiencia de reencuentro con Darwin nos enseña que el viaje se puede vivir desde que lo imaginamos hasta que lo recordamos, e incluso viajar a través de otras personas porque es desde su experiencia que queremos construir la nuestra.

Viajar para romper esquemas

Tras el aprendizaje que deja el estar en contacto con la naturaleza, el entorno de los lugares y el compartir con las personas considero que viajar nos hace agudizar los sentidos y adaptarnos al medio. Siguiendo esta línea, el viaje nos permite evolucionar tal como lo dice Serrallonga (2010) al definir la inteligencia como “la manera que tenemos de enfrentarnos y responder al medio con las herramientas – visión, Oído, percepción química, tacto, locomoción… que nos ha brindado la evolución biológica” (p. 102). Definición que comparto con el autor y lo aplico a lo que significa la experiencia de viajar pues lo veo como la oportunidad evolucionar poniendo en práctica nuestros sentidos de acuerdo al contexto que lo requiera.

Luego de haber mencionado el significado y la experiencia de viajar y del viaje, no hay que olvidarse de aquellos que nos transmiten esas emociones de querer conocer aquello que nos narran en sus historias. Los viajeros, que así como lo hizo Serrallonga al sorprenderse con la visión que tuvo su compañero de viaje y de la pasión que puede tener el documentarse previamente para explorar lo que ofrecen los diferentes terrenos, estos personajes se convierten en protagonistas por mostrar una mirada de lo explorado, con lo que nos podemos identificar y por ello despertar el deseo de ir a descubrir desde una perspectiva personal.

Los viajeros no solo son aquellos que se proponen descubrir un lugar, hay muchos tipos de viajeros, pero aquellos que les gusta explorar la naturaleza siempre tendrán compañeros de viaje que apoyen sus expediciones. En todo caso, siempre es bueno y es más divertido cuando tienes compañeros para viajar porque a la par se vuelve un intercambio de saberes en una práctica que te hace romper esquemas de imaginarios que se tienen previamente y eso es lo que nos hace evolucionar y poder adaptarnos a cualquier entorno.

Antes de finalizar dejaré tres prácticos consejos para aquellos que quieran emprender un viaje y contar su experiencia. Primero, documéntense muy bien del destino que quieren visitar, es importante conocer su historia y tener antecedentes de lo que ya se ha hecho para que en su expedición puedan encontrar cosas nuevas o incluso aportar algo adicional de lo que ya se ha dicho. Segundo, como exploradores, contadores de historias, apasionados de los viajes y periodistas no hay que olvidar las libretas de apuntes este es el tesoro que hay que cuidar para anotar los detalles y cosas de interés que visites, quizás será más fácil para ordenar las ideas y luego contarlas a muchas personas más. Y tercero, agudizar los sentidos y acudir a muchas fuentes de información, es interesante cuando se relata desde diferentes perspectivas y se está abierto a vivir nuevas experiencias.

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